Epígrafe de una carta tardía
Hace tiempo no escribía, hoy me senté y llevo varias hojas.
Confesarme de esta manera y sin Cura me permite intercambiar comas,
hacer paréntesis, usar interrogaciones y cambiar los
tiempos verbales a conveniencia. Creo en las letras, creo en mi y
quiero creer que mis enredos lleguen como un hechizo a sus ojos:
que sepa lo que no supo y que sienta lo que deba sentir.
Hoy me confieso al revés, recibí la penitencia por adelantado,
pero juro que comulgaré devotamente si me deja regresar a su reino...
del que fui excluida por ser acusada de ateísmo hacia eros.
MK
27.12.11
